ABOGACÍA

Nuevo escenario para el sector legal post Covid-19

By 14th septiembre 2020 No Comments

Muchas cosas van a cambiar en el sector legal tras la pesadilla del covid-19. A continuación, extracto alguno de los cambios que ya se están produciendo o se producirán en un espacio corto de tiempo.

1.- Tecnología. El uso de las herramientas tecnológicas con un fuerte componente de inteligencia artificial nos hace más eficientes y permite mejorar la calidad de nuestros servicios, en otras palabras, nos hace ser mejores abogados. Por ello, aquellos abogados que hayan adquirido experiencia, por ejemplo, en machine learning, gozarán de una ventaja competitiva respecto de quienes no tengan este activo. 

También quisiera destacar la necesidad que tienen los despachos y los abogados de seguir invirtiendo en tecnología. Los procesos de digitalización que ha experimentado nuestro sector a raíz del confinamiento han sido increíbles. ¿Quién nos iba a decir hace escasamente unos meses que podríamos trabajar desde nuestros hogares con total normalidad? En muy poco tiempo hemos sido capaces de adaptarnos al cambio y algo que parecía una utopía se ha hecho realidad.

2.- Alternative Legal Service Providers. Como todos sabemos, ya han pasado muchos años desde la aparición de las ALSP. En estos momentos podemos concluir que estos proveedores de servicios legales se han consolidado. Es más, sinceramente creo que es un movimiento imparable, no solo por el tipo de servicios que prestan donde su “máxima” es la eficiencia sino cómo los prestan, resultando fundamental el componente tecnológico.

Las ALSP tienen un futuro prometedor y si se pudiesen configurar equipos mixtos formados por personas (abogados, ingenieros, data scientist, …) de las ALSP junto con abogados de las denominadas “firmas tradicionales” estaríamos elevando a la máxima exponencia el significado del término eficiencia, sobre todo en aquellos asuntos más complejos y con un volumen de información a tratar muy elevado. Asimismo, no debemos olvidar la irrupción en este campo que están realizando las “Big Four” donde sin duda se convertirán en un player muy relevante.

Por otra parte, ya es habitual que, por ejemplo, en el mercado anglosajón y muy especialmente en el Reino Unido, algunas firmas tradicionales o “Big Law” están creando filiales poniendo el foco en los servicios que prestan habitualmente las ALSP. Por consiguiente, podemos concluir que han decidido internalizar este tipo de servicios a través de creación de filiales para poder ser más competitivos.

La verdad es que es un movimiento o solución muy interesante porque además de maximizar la eficiencia supone una medida defensiva de cara a posibles competidores. Asimismo, el hecho de que estos servicios se presten desde otra sociedad, especializada en los mismos, hacen que tengan estructuras profesionales muy diferentes a las de los despachos. Ya saben, juntos, pero no revueltos.

3. Flexibilidad. Una de las cosas positivas que nos ha traído el Covid-19 es la capacidad que hemos tenido para adaptarnos a una nueva forma de trabajar, mucho más ágil y flexible. El hecho de que podamos trabajar desde cualquier parte da a la profesión una libertad inusual.

Un cambio tan profundo como éste ha provocado que nos cuestionemos si el presencialismo tan arraigado en nuestro sector tiene sentido. Probablemente no y, en un futuro muy próximo, se dará un modelo “híbrido” para conseguir obtener lo mejor de ambas opciones.

4. Formación online. Se ha convertido claramente en un futuro presente y su efecto es imparable. Desde hace años, algunos valientes han utilizado esta vía para trasladar conocimiento y seguramente han sido criticados, pero, durante los meses de confinamiento, tanto colegios y universidades como despachos jurídicos han ido adaptándose a la nueva situación y hemos podido comprobar la grandeza de sus virtudes.

¿Se imaginan en estos momentos tener que dar una determinada formación a 2.000 personas? ¿cuántos recursos necesitaríamos? Y ¿en cuánto tiempo?

No pretendo decir que la formación online sustituirá por completo a la presencial pero el predominio de esta última sobre la formación online tiene los días contados. Asimismo, el acceso a conferencias, seminarios y congresos utilizando formatos online se convertirá en lo habitual.

5. Trabajo en remoto. Ha llegado para quedarse. Unas firmas han comenzado a ir a las oficinas respetando porcentajes en el número de personas que acceden a la misma para mantener la distancia de seguridad y, otras han optado por mantener el teletrabajo hasta la llegada de la tan esperada vacuna, como es el caso de varias Big Law en USA. No obstante, no tengo la menor duda que el teletrabajo se institucionalizará en nuestro sector, incluso una vez haya aparecido la vacuna.

Hemos podido comprobar durante varios meses que los despachos de abogados que previamente hicieron los deberes han seguido prestando sus servicios a los clientes con cierta normalidad, han podido interactuar con sus compañeros e incluso han acudido a cursos de formación online.

Dicen que “no hay mal que por bien no venga” y el hecho de que la digitalización en el sector legal haya avanzado a gran velocidad es una oportunidad que debemos aprovechar. Por ello, creo que el actual “mix” de trabajo en remoto versus trabajo presencial persistirá y en pocos años se convertirá en lo habitual y no en la excepción.

No obstante todo lo anterior, el abogado necesita socializar, comentar temas con colegas y compañeros, reunirse físicamente con clientes o poder acudir a los diferentes eventos que organiza nuestro sector pues hay cosas que la tecnología o una máquina jamás podrán hacer.

Por Emilio Martínez,

Chief Operating Officer (COO) de Cuatrecasas

y Presidente de INKIETOS

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