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LegalRock, un nuevo gestor de software para abogados del futuro // Bárbara Román

By 7th septiembre 2018 No Comments

LegalRock, un nuevo gestor de software para abogados del futuro.

Al mundo legaltech algunas veces le sobra legal y le falta tech. Se echan de menos más desarrollos o productos dirigidos a abogados que sean capaces de hacer su experiencia tan sencilla y molona como Twitter, Netflix, LeexgoApp o los Angry Birds. ¿Por qué queremos utilizar esas plataformas? Pues sencillamente porque resultan fáciles de manejar, intuitivas, y sobre todo porque sabemos cómo funcionan sin que nos hagan un curso de introducción. Buscamos lo más sencillo que nos preste el máximo servicio.

Cuando empezamos con NoLegalTech teníamos claro que lo que debíamos poner en valor era nuestro conocimiento legal, pero teniendo a mano a un equipo de desarrollo, ¿quién se resiste?  Visto con perspectiva era una evolución natural del negocio: auditorías legales de software, servicios legales para empresas tech, procesos de innovación legal, pequeños desarrollos automatizando procesos dentro de despachos… La idea surgió cuando un desarrollador de Valencia se puso en contacto con nosotros para preguntarnos sobre un gestor de software americano que ya conocíamos, y reflexionando sobre la posibilidad de hacerlo mejor, empezamos casi sin querer la estrategia y el diseño de LegalRock.

Teníamos claro que el único cliente de un software así debían ser los abogados que trabajan solos. ¿Por qué? Primero por justicia poética, porque no hay ningún producto en el mercado legal enfocado en ellos cuando representan más del 80% de los profesionales en este páis. Segundo, cuando trabajas tú solo la mitad de las tareas las puedes automatizar, lo cual dejaba mucho margen a la imaginación de un equipo de desarrollo. Tercero, porque creemos que el hecho de trabajar solo debe potenciarse como concepto, ligado a otro fundamental que es la especialización. Parece que hay una tendencia a crearse webs corporativas con “equipos multidisciplinares”, “orientación al cliente” y “atención personalizada” sin que salga la cara de la abogada o el abogado con quien vas a tratar. Es para gritarles: “Señores, póngase una foto bien grande en su web y pongan el valor el hecho de trabajar solos como profesionales liberales que somos”.

El proceso de trabajo fue bastante natural. En un documento compartido creamos una serie de hitos para poder trazar el camino y no perder el foco, diseñamos un cuestionario para averiguar cuales eran los dolores de cabeza de las profesionales a la hora de tratar con software, invertimos tiempo en hacer un estudio de mercado viendo qué se ofrecía a los abogados para la gestión de sus despachos y después buscamos abogados que trabajaran solos y les pasamos la encuesta para conseguir unos resultados medibles.

A partir de ahí, hicimos varios canvas para averiguar si podíamos crear un producto que, con un precio razonable para esos profesionales, con márgenes de beneficio suficiente. Validamos la idea y lanzamos la web, para conseguir más información y acceder a los primeros interesados en probar nuestro software de gestión, al tiempo que empezábamos a avanzar en el desarrollo. Queremos llevar estos dos procesos de forma paralela y seguir exprimentando con poco margen, sobre la marcha, de forma que cada iteración del proyecto tenga el máximo sentido para el abogado que use la plataforma.

Fue curioso comprobar lo que ya como abogada había sufrido en mis propias carnes, y es que no hay ningún producto que cumpla con todo lo que le pediría a un software por los precios que se pagan. Como abogada, me gustaría una herramienta que me aporte información sobre mi negocio, no sólo sobre el estado de los expedientes.

Que fuera sencilla, intuitiva, que en cierta forma consiguieras que se adelantara a lo que le pides, como Netflix cuando acabas una serie y ya está recomendándote más similares. Detectamos dos problemas que afrontan los abogados solos que nos sorprendieron bastante, porque no se nos había pasado por la cabeza que cobrar o que la relación con los clientes les doliera tanto. ¿Por qué no dotar a esa herramienta de elementos que ayuden a gestionar ambas tareas? ¿Un espacio donde el cliente se mantenga informado sobre el estado de su asunto, y con un apoyo visual que le ayude a entender en qué parte del proceso se encuentra? ¿Un sistema automatizado que gestione las facturas por ti?

Con LegalRock queremos que verdad la tecnología sae aprovechada para automatizar el trabajo repetitivo, el que ahoga a los abogados que trabajan solos en el día a día. No es un software de gestión del despacho ni es un archivador de papeles: es un software de negocio. Con la cantidad masiva de datos que se podrían extraer de este trabajo diario, aplicando los mecanismos necesarios es posible analizarlos para conseguir un trabajo más eficiente.

No solo poner en el foco en que es un sistema en la nube, como hacen los demás, sino de verdad conseguir sacar inteligencia y conocimiento sobre esa información. Las ideas que inspiraron los primeros software legales se basaban más en la mecanización de tareas que ya hacían los abogados, creemos que ha llegado el momento de dar un paso más en el diseño del proceso.

Por último, lo que inspira este proyecto es la idea de democratizar el acceso a la tecnología legal, que cualquier abogado independientemente de la materia que ejerza o de donde se encuentre pueda disfrutar de las ventajas de un gestor que lo ayude, pagando por un sistema que de verdad se adapte a las personas. Esos rumores de que las máquinas llegarán a hacer el trabajo de los abogados no creo que sean realidad todavía, pero de momento dejemos que un software haga más rápido y mejor las tareas que ocupan la mitad de la jornada, para poder ser mejores abogados.

Por Bárbara Román, socia directora de NoLegalTech  

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